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Revista MQC · Edición 22 — Mayo 2022

Portada Edición 22 Revista MQC — Mayo 2022

Mayo 2022

20 páginas · 8 reportajes · Testimonios, Educación, Deporte y Cultura

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Más abajo puedes leer los ocho reportajes completos de esta edición.

En esta edición

Los Hiriart y el Fundo Maipo, parte de la historia de TemucoGerardo Hiriart Le Bert vuelve al campo donde se crió —hoy Altos de Maipo y Portal de La Frontera— y mira el Temuco que quedópágs. 3–5 Luis Torralbo, Instituto de Agroindustria UFRO: “Nuestro aporte llega más allá del sur de Chile”Entre 18 mil y 20 mil personas al año piden servicios al instituto que cumple 31 años y que ayudó a crear el CeTA, con centros en Coquimbo, Santiago y Temucopágs. 6–7 La LIGAGRD sigue creciendo vertiginosamente por toda Latinoamérica2.000 gimnastas de nueve países y un nuevo director de formación internacional: el español Rubén Ángel Puente, juez internacionalpágs. 8–9 “Imaginario”: un mosaico tridimensional inspirado en los ramales ferroviarios de La AraucaníaGabriela Vivar recogió piedras, cuarzos y durmientes entre Púa y Lonquimay, y con ellos fue seleccionada al simposio internacional de Esquelpágs. 10–11 La Facultad de Ingeniería y Ciencias UFRO firma nuevos convenios de colaboraciónPrácticas y proyectos de titulación con el laboratorio LABISUR y con la Municipalidad de Collipulli, gestionado por un exalumno de la facultadpágs. 12–13 José Rubén Hermosilla, INACAP: “Nuestra responsabilidad es formar capital humano para el sur de Chile”Tras la pandemia, la educación continua se rearmó entre lo presencial y lo online: “capacitarse debería ser tan normal como comprar un libro”págs. 14–15 Tejedoras mapuche rompieron el récord del telar más grande del mundo en Puerto Saavedra426 mujeres de 88 comunas tejieron 900 metros y superaron la marca que 322 tejedoras habían fijado en China en 2017págs. 16–17 Jeannette Paillán, seremi de las Culturas: “Las políticas sobre el pueblo mapuche deben sintonizar con la revitalización de su lengua y su cultura”La cineasta y fundadora del FICWALLMAPU asume el cargo y cuestiona el modelo de financiamiento: “¿queremos seguir postulando a fondos en diez años más?”págs. 18–19

Los Hiriart y el Fundo Maipo, parte de la historia de Temuco

La familia Hiriart-Le Bert es un símbolo de las miles de familias que emigraron desde Europa por diferentes motivos y echaron aquí sus raíces, aportando con trabajo y emprendimiento a la formación del Chile actual.

Gerardo Hiriart Le Bert, hijo de Eugenio Hiriart Montory, es ingeniero politécnico naval y doctor en Ingeniería Mecánica; ha trabajado más de treinta años en el campo de la geotermia, es reconocido internacionalmente como una autoridad en tecnologías de energía renovable y vive en México. Pero sus orígenes se remontan a Temuco, y más específicamente a lo que hoy es el sector poniente de la ciudad.

Su abuelo, Martín Hiriart Iribarne, casado con Elena Montory Duhart, llegó como colono desde el País Vasco francés y era dueño del Fundo Maipo — unas 300 hectáreas que corresponden actualmente a los sectores Altos de Maipo, Martín Hiriart y Portal de La Frontera, donde las inmobiliarias han expandido el sector residencial desde el año 2000. “En estos lugares aprendimos a andar a caballo, esperábamos el paso del tren a las cuatro de la tarde por donde hoy pasa una ciclovía, y siempre recuerdo el sonido de la lluvia en el techo de la casa del abuelo, la que aún existe en un alto, frente a la calle Martín Lutero”, recuerda.

Vida en el campo

“Nosotros literalmente nos criamos en el campo, ni siquiera íbamos a la escuela: fuimos educados con una institutriz en nuestra misma casa, que se encontraba donde hoy está el Beer Garden, de la familia Klein. La primera vez que nos enviaron a un colegio fue a la Alianza Francesa en Traiguén, y luego al Colegio San José de Temuco”, describe.

Recuerda con especial emoción la llegada del primer tractor, la instalación de la primera lechería automática y los nuevos sistemas de ensilaje: “Nosotros vivimos la mecanización del campo; como mi papá era ingeniero le gustaba adoptar esas nuevas tecnologías, y yo era su principal ayudante”. La producción del fundo se sostenía en más de 300 vacas lecheras. “Entre estas novedades, tuvimos el primer refrigerador que llegó a Temuco, y que funcionaba con parafina”, agrega. Otra anécdota: la tía Adriana vivió un tiempo en Nueva Imperial y viajaba en tren, “nosotros esperábamos que ella pasara en el tren de las 16 horas por detrás de nuestra casa, y desde el tren nos lanzaba chocolates y dulces”.

“La vida de mi padre y algo de lo que nosotros alcanzamos a vivir se ve reflejado en el libro Diez años en La Araucanía, del ingeniero belga Gustave Verniory: eso de pagarle a los trabajadores, la vida de los colonos, los viajes en tren”, señala. Y confiesa una motivación personal: escribir un libro sobre los colonizadores que llegaron a esta zona. “Ellos llegaron de muchos países y venían con tanta ilusión de trabajar y hacer sus vidas aquí. Al paso de los años, estos colonos están en el cementerio y sus descendientes viven en Miami o Europa, y sus tierras las ocupan empresas inmobiliarias para construir edificios”.

Vida de marino

La vida campestre cambió cuando un 21 de mayo, con unos 13 años, escuchó hablar de la marina y postuló a la Escuela Naval. Un día de enero, recién cumplidos los 14, le llegó la comunicación en que lo aceptaban. “Nunca había visto un buque, pero mi papá me fue a dejar a Valparaíso. Estudié cinco años, y los veranos volvía al Fundo Maipo, a las amistades, las fiestas… en esa época conocimos el rock and roll de Elvis Presley”, recuerda. Dejó la Armada en 1973, en el marco de la situación política que vivía el país, y se fue a México, donde vive hasta hoy dictando clases y realizando asesorías en innovación en la ingeniería.

El Temuco actual

“La última persona de la familia que vivió en la antigua casa de mis abuelos fue mi tía Adriana Hiriart, quien falleció a los 102 años, en 2014”, cuenta. “Hoy vuelvo a ver estos lugares con el afecto que nunca les perderé, pero el paisaje ha tenido una evolución muy grande. Antes vivían muchas familias mapuches en este sector, eran trabajadores e inquilinos en los campos; tomábamos mate con ellos en sus casas, había una relación amistosa”.

“El Temuco de antes era el de las camionetas llenas de barro que bajaban de la cordillera, muchos sacos por todas partes; era el núcleo del progreso agrícola. Ir a la exposición de la SOFO era maravilloso, ver animales preciosos, vivir en función de las cosechas. Yo creo que el Temuco actual se fue de las manos: su población aumenta demasiado, es un polo de oficinas, la gente solo llega a su casa a dormir, conduce sus autos de manera agresiva… es muy distinto a lo que vivimos nosotros”, puntualiza.

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Luis Torralbo, Instituto de Agroindustria UFRO: “Nuestro aporte llega más allá del sur de Chile”

El Instituto de Agroindustria de la UFRO abrió sus puertas en 1991 con el propósito de vincular a la universidad con el sector productivo de la región y el país, en especial el agropecuario y agroindustrial. Este año cumple 31 años, y su misión sigue siendo intermediar entre lo académico y el medio: transferir conocimientos, prestar servicios y recoger las problemáticas y oportunidades del entorno para traerlas a la universidad en una relación bidireccional.

“El instituto tiene adscrito un doctorado y un magíster, y principalmente levantamos proyectos de investigación y desarrollo donde se generan prototipos de bienes públicos o competitivos; con esto cumplimos a cabalidad los objetivos para los cuales fue creado”, señala Luis Torralbo, ingeniero agrónomo y director del instituto.

Apoyo a productores y emprendedores

“Acá en el sur hemos trabajado especialmente en el sector agropecuario: apoyando la quesería artesanal, la transformación de materias primas como el berry nativo, agregando valor, y con una cantidad importante de servicios en laboratorios donde además realizan su proceso formativo los estudiantes”, explica. “Al año son entre 18 mil y 20 mil las personas que nos solicitan servicios en el área agronómica, suelos, prototipos y pilotos, además de elaboración de proyectos de prefactibilidad, servicios para obtener resolución sanitaria y mediciones de vida útil: todo lo que requiere un emprendedor en el área de alimentos”.

Quienes necesiten estos servicios pueden solicitarlos al instituto o al Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), donde se les orienta en el uso de productos, el pilotaje o los prototipos, e incluso se les ayuda a postular a fuentes de financiamiento. “También existe la posibilidad de que el instituto participe en los proyectos: en el caso de los queseros hemos utilizado nuestra planta de envase y embalaje para desarrollar envases, y los productores han podido acceder a título gratuito porque son parte del proyecto junto a nosotros”, explica. A eso se suma el incentivo tributario de CORFO, que permite a una empresa que paga impuestos cargar el 50% de los costos de investigación a esos impuestos.

El instituto cuenta además con una unidad de capacitación y formación continua a cargo de Silvana Catrilaf, con cursos y diplomados levantados a partir de la observación del medio productivo o a pedido de productores y cooperativas. Para responder a todos estos requerimientos dispone de 25 profesionales y 27 investigadores y académicos vinculados: “Un grupo totalmente interdisciplinario que analiza cada situación, oportunidades y problemas para ver por dónde podemos encaminarnos”, puntualiza Torralbo.

Más allá de La Araucanía

“Fuimos partícipes de la creación del CeTA, que tiene capacidad de prototipado en Coquimbo, Santiago y Temuco. Detectamos que se necesitaban estas capacidades y con un gran proyecto CORFO logramos crear esta corporación, que lleva una buena cantidad de años funcionando bastante bien”, agrega. El CeTA es una corporación público-privada sin fines de lucro cuya misión es que Chile se convierta en una de las potencias mundiales en producción de alimentos sofisticados y sustentables, apoyando el objetivo de duplicar las exportaciones al 2030.

Su director ejecutivo, Jean Paul Veas, describe la alianza: “La UFRO es uno de los cinco socios del CeTA. Nos relacionamos con el Instituto de Agroindustria a través del pilotaje, prototipaje y escalamiento productivo en la industria de los alimentos. Cada vez que el CeTA vende un servicio, el instituto nos acompaña con los laboratorios, y cada vez que el instituto vende un servicio o se involucra en un proyecto público de este rubro, nosotros los acompañamos: se trata de una relación win-win”.

“Para nosotros es motivo de orgullo y prestigio trabajar con el Instituto de Agroindustria por lo bien posicionado que está en el ecosistema de la zona sur. Es una institución que lleva muchos años y que ha asumido una posición estratégica con el CeTA, porque así ambos se complementan y se robustece una oferta de valor que ya trasciende a la macrozona sur”, agregó el directivo.

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La LIGAGRD sigue creciendo vertiginosamente por toda Latinoamérica

Con un director de formación internacional procedente de España y una creciente participación extranjera, la LIGAGRD sigue posicionándose como la mayor alternativa para las competidoras de Chile y Latinoamérica. Las entrenadoras confirman el momento que vive la liga, con cerca de 2.000 gimnastas incorporadas.

Desde México

Amarilis Bosque, entrenadora cubana licenciada en cultura física y deporte, dirige la escuela de gimnasia Bosque de Solkin en Nezahualcóyotl, Estado de México. Para ella fue un honor ser invitada “a participar de este nuevo programa para aumentar la participación en la gimnasia rítmica y trabajar juntos por un desarrollo de la gimnasia en los países latinoamericanos”. Participarán con al menos diez competidoras en el proceso clasificatorio que se realizará en México.

Lo importante es vivir la experiencia

Svetlana Kozlova, entrenadora rusa del club OLIMP de Bolivia, trabaja con 50 gimnastas, 20 de ellas en nivel competitivo. Practica gimnasia rítmica desde los 7 años y lleva 25 años trabajando en Bolivia. “La gimnasia rítmica es muy importante en la vida de las niñas, porque en primer lugar significa disciplina; en segundo lugar es buena para la salud, y tercero, es una actividad donde se desarrollan las habilidades motrices y habilidades para la vida”, explica.

“Conocí a la LIGAGRD en los tiempos difíciles de COVID, cuando estábamos buscando nuevas formas de entrenar y competir, y la encontramos a través de Facebook. Me llamó la atención, pero pensé que solo era para Chile, así que hicimos una carta para integrarnos y nos aceptaron”, recuerda. Este año participan con grupos de 8 a 10 gimnastas: “Como es una competencia, queremos estar entre las primeras, pero antes que nada queremos que las niñas vivan la experiencia, que conozcan competidoras de otros países y formen amistad entre ellas”.

La familia de la gimnasia rítmica

Silvina Leonor Sousa, profesora nacional argentina especializada en gimnasia rítmica, está a cargo de la Escuela Rítmica Tucumán, del Complejo Provincial General Belgrano y del Club Atlético Tucumán. Enseña desde 2001, siendo pionera en un deporte que entonces estaba muriendo en su provincia; en 2016 fue elegida secretaria técnica y formó las ramas federativas, además de ser la primera jueza de Tucumán en la disciplina.

“Me parece una iniciativa muy buena. Después de casi dos años paralizados a nivel mundial, fue una excelente idea para aumentar la participación de gimnastas y también el nivel competitivo técnico en cada escuela”, señala. Y describe el entusiasmo local: “Han visto a las niñas en TemucoTelevisión, y hace poco hicimos la premiación en que entregamos los diplomas: quedamos todas muy entusiasmadas en seguir participando”. En uno de sus clubes ya tienen 50 inscritas y en el otro unas 20. “Estamos muy felices de participar de lo que llamamos la familia de la gimnasia rítmica, y ahora de la familia de la LIGAGRD. Desde Tucumán, decimos ¡presentes!”.

Nuevo director de formación internacional

Rubén Ángel Puente Vieira es entrenador español, juez internacional, coreógrafo, preparador físico y maestro de primaria en la comunidad de Madrid; ha trabajado con selecciones nacionales de más de 20 países de cinco continentes y acaba de asumir como director de Formación Internacional de la liga. “Vamos a aportar con formación a los entrenadores de América y así subir el nivel de las gimnastas y entrenadoras, donde la educación es fundamental”, explica. Desde su cargo se abordarán el código de puntuación, los ejercicios individuales y de conjunto, ballet, música, psicología y planificación deportiva.

“He ido tres veces a Chile y conozco a gimnastas y entrenadoras; veo que tienen mucha motivación, pero aún existen estamentos y organizaciones que bloquean su desarrollo, y creo que eso no es adecuado”, señala, y relata un caso: “Conocí una situación escandalosa en que un equipo de seleccionadas chilenas, junto a sus entrenadores, estaba en el aeropuerto de Santiago listo para ir a competir al extranjero, cuando un organismo no les permitió viajar, en una situación totalmente antideportiva, donde las niñas perdieron toda su motivación e ilusión”.

Sobre el valor formativo de la disciplina, explica: “Es muy practicada por niños y niñas hiperactivos, porque tiene un desgaste físico importante y una demanda de concentración que lleva a estas personas a un control y gestión de la energía. No gana el que primero llega ni da igual cómo corra: gana la que ha ejecutado su rutina con mayor perfección, y esa perfección se logra en base a repetición, disciplina y concentración. Las niñas maduran muy pronto, porque son ellas las que salen al tapiz y defienden su ejercicio, un minuto y medio en que deben responder ante el jurado y el público”.

Puente Vieira cierra con la cifra que marca el momento: unas 2.000 gimnastas de nueve países, desde los 5 años, “lo que es un hecho histórico a nivel del continente americano. Espero que sigamos creciendo, que se sumen más universidades y más medios de comunicación para apoyarla y difundirla, y que la LIGAGRD se proyecte por muchos años”.

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“Imaginario”: un mosaico tridimensional inspirado en los ramales ferroviarios de La Araucanía

“Esta obra nace desde la inspiración de las salidas que tuve a los ramales de Púa a Lonquimay”, explica Gabriela Vivar Miranda, artista experimentada en mosaicos y murales.

La idea comenzó como un proyecto de unos tres meses en los que obtuvo registros fotográficos de los ramales de La Araucanía. Además de las fotografías, Gabriela iba recogiendo por esos largos caminos piedras, cuarzos, restos de durmientes y metales oxidados, que para ella eran muy importantes como parte de la historia de la zona y que en algún momento podrían servir para una nueva obra.

“Pasó el tiempo y postulé a un simposio internacional de mosaico contemporáneo que se realiza todos los años en Esquel, Argentina, y fui seleccionada. Yo estaba feliz, además era la única chilena, y el tema era ‘Caleidoscopio, perderse entre los colores’. Comencé a revisar mis fotografías —los ramales, las estaciones, los puentes, las personas— y también esos objetos que fui recogiendo en el camino, y ahí comencé a crear un imaginario de este monstruo de hierro humeante, con su silbido chirriante y ese humo sucio cubierto de hollín y lleno de recuerdos”, cuenta emocionada.

Mosaico escultórico

Así se fueron transformando los ramales ferroviarios en un mosaico escultórico lleno de la energía de cada objeto tomado en esas intensas y largas caminatas, donde la vegetación se fue apoderando de los fuertes puentes de acero y de las estaciones en que las plantas brotan desde las ventanas y los pájaros alivian con sus cantos esa soledad que algún día estuvo llena de personas.

“Disfruté mucho estas salidas a los ramales de Púa a Lonquimay, proyecto a cargo del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Temuco, y elaborar esta escultura fue un disfrute creativo total: sentir la energía de cada objeto que estaba analizando, imaginando y volviendo a darle vida en una obra con mucho significado”, señala la artista. “Tomé estos objetos y los fui fragmentando en pequeñas piezas de mosaico, dando vida a este ramal y a la naturaleza que lo abraza, donde el agua, las montañas nevadas y las araucarias tocan el cielo, registrando desde lo alto toda la historia contada entre silencios”.

Así nació “Imaginario”, llena de recuerdos y vivencias de lo que fueron estos ramales y la gran locomotora que era el corazón de estos lugares.

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La Facultad de Ingeniería y Ciencias UFRO firma nuevos convenios de colaboración

En el marco de su compromiso de otorgar experiencias de formación académica y profesional a sus estudiantes y de fortalecer la investigación en áreas relevantes para la región, la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad de La Frontera formalizó durante el primer semestre de 2022 dos importantes convenios de colaboración: con el Laboratorio Clínico e Inmunológico del Sur (LABISUR) y con la Municipalidad de Collipulli.

Convenio con LABISUR

El acuerdo formaliza el trabajo que se venía desarrollando entre la carrera de Bioquímica y el laboratorio, estableciendo las bases para la colaboración en docencia, investigación aplicada, innovación y emprendimiento tecnológico. Contempla para los estudiantes de Bioquímica un programa de prácticas profesionales controladas y proyectos de titulación en este laboratorio de Temuco. Fue firmado por el decano Dr. Jorge Farías y por el entonces responsable legal de LABISUR, el Dr. Jaime Inostroza, reconocido científico que falleció pocos meses después producto de una enfermedad.

Convenio con la Municipalidad de Collipulli

Tras una serie de actividades desarrolladas durante 2021, la Escuela de Ingeniería Industrial evaluó positivamente formalizar ese trabajo colaborativo. “Uno de nuestros objetivos es fortalecer el desarrollo profesional a través de actividades de acercamiento temprano a la profesión y la vinculación con el entorno; en ese sentido, la formalización del convenio con la municipalidad de Collipulli aporta significativamente a la formación de ingenieros industriales conectados con el territorio y la realidad regional”, explica la Dra. Marjorie Morales, directora de la escuela.

Firmado por el decano y el alcalde Manuel Macaya, el convenio se centrará en un programa de prácticas profesionales controladas que aporten al municipio en gestión, sistemas de calidad y modernización de procedimientos, además de proyectos de titulación. Fue gestionado por Francisco Martínez, actual administrador municipal de Collipulli y titulado de Ingeniería Civil Industrial mención Mecánica de la UFRO, y proyecta también actividades de investigación que consideren las necesidades del municipio.

“A través de estos dos nuevos trabajos colaborativos, como facultad estamos avanzando en nuestro propósito de construir una cultura de vinculación bidireccional con el entorno, aportando al desarrollo económico, social y cultural, y contribuyendo al mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad, además de fortalecer la formación de nuestras y nuestros estudiantes”, valoró el Dr. Farías. La firma de ambos acuerdos fue organizada por la Dirección de Vinculación con el Medio de la facultad, que dirige la Dra. Antonieta Ruiz.

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José Rubén Hermosilla, INACAP: “Nuestra responsabilidad es formar capital humano para el sur de Chile”

Tras la pandemia, los programas de educación continua de INACAP se actualizaron adoptando alternativas presenciales y online, abordando áreas que antes no existían y ofreciendo un mayor abanico de posibilidades. Sobre esto conversamos con José Rubén Hermosilla, director regional de educación continua de INACAP Temuco y Los Ángeles, institución con más de 50 años de historia.

Capital humano en La Araucanía

La sede Temuco es una de las más grandes del país y ha tenido gran incidencia en la formación de capital humano regional. “La Región de La Araucanía posee una fuerza laboral importante y nosotros la apoyamos con perfeccionamiento, con capacitación, con formación de capital humano; una mejora que se traduce en mayor productividad, y en suma, una mayor productividad se traduce en un mejor sueldo”, explica el directivo.

“Tenemos un vínculo transversal con todas las empresas e industrias de la región, principalmente en el sector forestal entre Malleco y Los Ángeles, mientras que en Temuco tenemos un vínculo directo con empresas productivas, del ámbito automotriz y de servicios”, agrega. Esas empresas y gremios confían en la institución por el prestigio adquirido, pero sobre todo porque sus indicadores de rendimiento muestran mejoras en la forma de hacer el trabajo gracias al perfeccionamiento.

Especialización y competitividad

“El mercado requiere un perfeccionamiento permanente en las empresas para que sean más competitivas; por ejemplo, cuando ingresan a otros mercados que requieren que las personas tengan competencias que antes no tenían: uso de software, normas de calidad, idiomas”, explica. “Por otra parte, la formación continua se requiere porque las necesidades han cambiado: esa especialización que se pedía hace diez años ahora se ha transformado en una necesidad de diversificarse. Ya no se puede ser solo experto en el uso de un software, sino también en el manejo del inglés, y eso mismo ocurre en diversos procesos y áreas de la empresa”.

La actualidad, dice, exige una constante evolución, algo que cada uno debe internalizar y que debiera fomentarse con políticas públicas, “de manera que capacitarse o especializarse sea algo tan normal como comprar un libro, una vez al mes o cada seis meses”.

Profesionales con valores

“Nuestro norte es formar profesionales para el futuro. El estudiante se vincula a ciertos valores que les queremos presentar: buscamos formar a buenas personas, adecuadas a las trayectorias formativo-laborales, que dispongan de las herramientas y competencias para desenvolverse laboralmente de manera exitosa”, señala. Y concluye: “La formación que entregamos está en el corazón de lo que hacemos. Por ello es usual que nuestros alumnos vuelvan a perfeccionarse con nosotros en diplomados o programas de especialización, para profundizar en su área o prepararse para ingresar a otras”.

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Tejedoras mapuche rompieron el récord del telar más grande del mundo en Puerto Saavedra

Con un llellipun —ritual mapuche que representa el comienzo de un ciclo— se inició la ceremonia donde un grupo de mujeres chilenas y argentinas logró un hecho inédito en nuestro país: el primer récord mundial llevado a cabo por tejedoras mapuche.

En total fueron 426 mujeres, de 88 comunas del país más una delegación de Argentina, las que formaron parte de la iniciativa “Ngüren 1km”, que consistió en tejer un telar de 900 metros de largo y 50 centímetros de ancho. El sábado 21 de mayo fue reconocido como la pieza más grande del mundo en su categoría, superando el récord establecido en 2017 por 322 tejedoras en China. La pieza representa un relmü —arcoíris en mapuzugun—.

Una de las mujeres que participó de este hito fue Rosa Reinao, del lof Caillin en Collipulli, la única de cinco hermanas que teje en su familia. “Feliz de compartir experiencias, aprender de otras lamgen y muy contenta de ver toda esta organización. Es un privilegio estar aquí y haber sido invitada. Aprendí a tejer hace siete años y seguí trabajando. Aparte de hacer telar soy modista y he ido actualizando el tejido para que la gente lo vaya conociendo: he hecho bolsos y carteras con el diseño del telar”, afirmó.

La iniciativa, que debió ser aplazada por las restricciones sanitarias, fue impulsada por la Fundación Chilka en colaboración con CMPC, municipios, universidades y el Gobierno de Chile.

Unión y diálogo

Conmovido se mostró el presidente de Fundación Chilka, Ariel Traipi, que impulsó la iniciativa desde sus inicios: “Ha sido un trabajo mancomunado de dos años y medio que hoy se corona con una puesta en escena formidable. Es un reflejo de la capacidad de unión y de diálogo que existe entre el mundo mapuche, el mundo público y el mundo privado. Todo lo que hemos realizado aquí nace desde el interior de nuestro pueblo mapuche”.

A la costanera de Puerto Saavedra llegó también la subsecretaria de la Mujer y Equidad de Género, Luz Vidal Huiriqueo: “Como ministerio trabajamos por el relevo del trabajo y conocimiento de la mujer, pero no solamente para que se reconozca esa labor, sino también la sabiduría que hay en las mujeres. Dentro de la cultura mapuche tenemos un rol importantísimo, no solamente desde el mundo medicinal, como nuestras autoridades ancestrales, las machi, sino también desde la sabiduría de que somos trabajadoras y cuidadoras, no solo de la familia, también de la naturaleza: mucho kimün está alojado en las mujeres”.

“Estamos cumpliendo una idea, un sueño que nació hace mucho tiempo. Como mapuche decimos que estamos reconstruyendo nuestro Wallmapu a través del telar, del trabajo, el arte y el conocimiento de nuestras mujeres mapuche, quienes lo han hecho por generaciones y creemos que hay que seguir haciéndolo para las futuras generaciones, para que nuestro pueblo siga vivo”, expresó el alcalde de Puerto Saavedra, Juan de Dios Paillafil.

Ignacio Lira, subgerente de Asuntos Corporativos de CMPC, agregó: “Como empresa tenemos vecindad con más de 400 comunidades mapuche, y es a través de esa vecindad que hemos podido conocer su identidad, su riqueza, cultura y arte. Este hito busca poner en valor esa identidad, no solamente para la región y el país, sino también para todo el mundo”.

Tras la certificación, el telar será expuesto en el Museo Ferroviario de Temuco. Luego será dividido en cuatro partes que se distribuirán por el país, y algunas buscarán ser exhibidas en espacios del mundo como el Museo del Louvre o el Foro Permanente de las Naciones Unidas.

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Jeannette Paillán, seremi de las Culturas: “Las políticas sobre el pueblo mapuche deben sintonizar con la revitalización de su lengua y su cultura”

Jeannette Paillán Fuentes es cineasta, gestora cultural y académica de la Universidad de La Frontera, destacada impulsora y exdirectora del Festival Internacional de Cine y las Artes Indígenas en Wallmapu (FICWALLMAPU) entre 2015 y 2022. A principios de este mes fue nombrada seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de La Araucanía, y conversamos con ella a días de iniciar su gestión.

¿Qué significa asumir este cargo siendo una mujer mapuche y proviniendo del mundo de las artes? “Es un desafío ser parte del gobierno habiendo estado tantos años en el trabajo por las culturas y las artes desde mi militancia mapuche. Sabemos que no tenemos las cosas fáciles las mujeres indígenas, ni dentro de nuestros pueblos ni en relación con el mundo no indígena. Pero eso no quiere decir que seamos pasivas ni que no ejerzamos nuestro poder como artífices de nuestra historia. Asumir este cargo es una responsabilidad con los pueblos que habitan el Wallmapu: generar las condiciones, escuchando a las y los gestores culturales, artistas y organizaciones, para que las culturas y las artes tengan la relevancia que corresponde, como ámbito esencial para el Buen vivir”.

Por muchos años los artistas han criticado la falta de apoyo económico. ¿Qué novedades se plantean? “Es verdad que las condiciones del mundo artístico cultural han sido deficientes, y más con la llegada de la pandemia: las culturas y las artes han sido el ámbito más golpeado, muchos trabajadores han perdido sus empleos y muchos más se mantienen a puro esfuerzo y convicción. Dentro de ‘Chile apoya, plan de recuperación inclusiva’ se incorpora el bono para cultura, al que podrán acceder quienes hayan sido afectados por la disminución de ingresos durante la pandemia. Luego habrá que trabajar los presupuestos que se vienen”. Y plantea una pregunta de fondo: “Queremos pensar si acaso ¿queremos estar en cinco o diez años más postulando a fondos como la principal manera de financiar el trabajo en cultura?”.

¿Qué énfasis dará su gestión a las iniciativas del pueblo mapuche? “Mi gestión tiene como base quién soy yo: una mujer mapuche que tiene su tuwün, su origen, en Arenas Blancas, en Nueva Imperial, Wallmapu; que migró para estudiar y trabajar, y que desde su juventud es parte de organizaciones culturales indígenas. Las políticas culturales en relación al pueblo mapuche deben ir en sintonía con el proceso de revitalización de nuestro idioma, de nuestras expresiones culturales tradicionales en diálogo con las surgidas en la contemporaneidad; un proceso de puesta en valor de la cultura como construcción colectiva y del patrimonio como ámbito a dialogar con las comunidades. Nos interesan los procesos de descentralización regional y transversalizar los avances de las políticas de género en el Wallmapu, territorio ancestral mapuche que hoy es habitado por diversos pueblos”.

¿Qué ha significado en su vida el FICWALLMAPU? “Es la continuación de la genealogía de trabajo de la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas: un espacio de articulación y alianza, una escuela para la construcción de la soberanía audiovisual de los pueblos originarios. Junto a un equipo hemos realizado siete festivales y cientos de muestras de cine, con actividades de mediación, muestras de arte y conciertos. Creo que la palabra que resume mi anclaje al festival es una escuela, pero al estilo mapuche: un lugar con fogón en el centro donde escuchamos a las y los mayores”. El festival continúa con una dupla en la dirección, compuesta por Morín Ortiz y Enoc Figueroa, “dos personas que son parte del equipo desde hace años y que darán su propio sello a este nuevo tiempo”.

¿Puede el arte mejorar la convivencia en La Araucanía? “El arte y la cultura son parte de la vida en sociedad, de lo que producimos creativamente, de nuestro trabajo; es la representación de cómo habitamos nuestro territorio y las relaciones que generamos. Las diversas expresiones siempre pueden contribuir a tender esos puentes y espacios que desde la política tradicional de ciertos sectores se empeñan en romper. Hay un uso político del ‘conflicto’, de la ‘recuperación de la paz’, que no beneficia a quienes habitamos nuestra región. Esperamos que haya esfuerzos colectivos para que los procesos de reparación para los pueblos ancestrales del territorio se hagan efectivos”.

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