La UFRO reconstruye el temporal de julio: seis días y 1.500 kilómetros
El sistema frontal sobre Chile el 17 de julio de 2026, el día en que la banda de mayor intensidad alcanzó la zona central. NASA Worldview (EOSDIS).
Entre el 15 y el 20 de julio llovió seis días seguidos en Chile, y la lluvia se fue moviendo de sur a norte. Un análisis de la Universidad de La Frontera reconstruyó ese recorrido: una sucesión de sistemas frontales, reforzados por ríos atmosféricos que traen humedad desde el océano, empujó las precipitaciones desde Los Lagos hasta Atacama, a lo largo de más de 1.500 kilómetros.
El trabajo lo firma Mauricio Zambrano-Bigiarini, académico del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la UFRO y director del Observatorio de Recursos Hídricos de La Araucanía, Kimün-Ko, junto a Lucas Salinas-Morales. Se publicó el 20 de julio en el sitio del observatorio, mientras el país todavía contaba los daños, y la universidad lo difundió el 25 de agosto.
Un tren de frentes, no una tormenta
La distinción no es un tecnicismo. Según la reconstrucción, los mayores montos no cayeron en todas partes al mismo tiempo: se registraron primero en el sur y el centro-sur, después en la zona central y recién en los últimos días alcanzaron Coquimbo y Atacama.
En la primera mitad del episodio, las mayores precipitaciones se concentraron entre La Araucanía y Ñuble. El 17 de julio la banda de mayor intensidad alcanzó Valparaíso, la Región Metropolitana y O'Higgins, y entre el 18 y el 19 el foco se desplazó al Norte Chico. Al final, algunas estaciones de Coquimbo, Valparaíso y la Región Metropolitana acumularon más de 250 milímetros, aunque los autores advierten que son puntos específicos de medición y que la distribución fue muy dispareja.
Dónde la lluvia fue de verdad extraordinaria
Un segundo análisis, publicado por el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, se hizo otra pregunta: la que un vecino haría sin saber que es científica, qué tan extraordinaria fue esa lluvia para cada lugar. Lo firman Cristóbal Soto-Escobar, de la Universidad de California en Irvine, el mismo Zambrano-Bigiarini y René Garreaud, de la Universidad de Chile.
La respuesta es incómoda para los titulares. En las 72 horas más lluviosas, las estimaciones del análisis dan cerca de 220 milímetros en Combarbalá y unos 160 en Punitaqui, las dos en la Región de Coquimbo. Pero lo que las separa no es el agua sino la rareza: en Punitaqui una lluvia así se repite, en promedio, cada poco más de cien años; en Combarbalá, cada quinientos o más. En 72 horas, el 64 % del territorio de Coquimbo quedó sobre ese umbral de los 500 años.
De ahí la advertencia que deja el equipo: «el lugar donde más llueve no necesariamente es el lugar donde el evento es estadísticamente más raro». Y una segunda, para leer bien los números: que algo tenga un período de retorno de cien años no significa que ocurra una vez por siglo, sino que cada año hay alrededor de un 1 % de probabilidad de que se repita.
El agua que cae y el daño que hace
El temporal dejó, según las cifras de Senapred que recoge el análisis, 13 personas fallecidas, 18 desaparecidas, 18.254 damnificadas y 1.679 viviendas destruidas. El Ministerio de Obras Públicas registró 649 reportes de emergencia de infraestructura en el área estudiada durante esos seis días, y casi dos de cada tres se concentraron en Coquimbo y Atacama.
Ese desajuste entre dónde llovió más y dónde dolió más es justamente el punto. El impacto no depende solo del agua acumulada: entran a jugar la intensidad, la duración, cuánta humedad traía el suelo de antes, la topografía, la capacidad de drenaje y qué tan expuesta está la gente. Dos lugares con el mismo milimetraje pueden terminar muy distintos. O, como lo resume el análisis, «la excepcionalidad estadística solo importa socialmente cuando coincide con exposición y vulnerabilidad».
Hubo también una cara amable, y quedó en los embalses. Entre los boletines de la Dirección General de Aguas del 13 y del 27 de julio, el volumen conjunto de los 25 embalses monitoreados subió de 3.713 a 5.215 millones de metros cúbicos. La Paloma pasó de 35,9 a 202,2 millones, Cogotí de 15,2 a 123,1, y Recoleta llegó a su capacidad máxima de almacenamiento.
Lo que proponen cambiar
Las recomendaciones son del artículo del observatorio y apuntan a los sistemas de alerta: incorporar la intensidad, la duración y la humedad previa del suelo, y no solo el total esperado de lluvia; monitorear quebradas y cuencas pequeñas, que responden rápido; y mantener redundancia en electricidad, comunicaciones, caminos y agua potable, porque las fallas encadenadas prolongan la emergencia después de que deja de llover.
Conviene decir lo que estos documentos no dicen. Ninguno entrega cifras de daños para La Araucanía: los balances son nacionales y los mayores impactos se concentraron en el Norte Chico. Y el equipo del CR2 aclara que su trabajo no es un estudio de atribución, es decir, no afirma que este temporal en particular sea consecuencia del cambio climático.
La región aporta el punto de partida: la lluvia empezó concentrándose en la franja entre La Araucanía y Ñuble, con intensidades menores a las que vendrían más al norte, y el máximo regional fue Renaico, con 154,6 milímetros. Aporta también algo menos visible: la reconstrucción de un episodio que cruzó Chile entero se hizo desde Temuco, en un observatorio que mira el agua de La Araucanía. Cuando ese mismo frente venía llegando, a mediados de julio, en MQC publicamos qué conviene revisar en la casa antes de un temporal. El análisis que llegó después explica por qué esa misma lluvia, cinco días más tarde y mil kilómetros al norte, terminó siendo otra cosa.
- Universidad de La Frontera (UFRO) principal Académico del Doctorado en Ciencias de Recursos Naturales aporta claves para comprender las lluvias extremas que atravesaron más de 1.500 kilómetros de Chile
- Observatorio de Recursos Hídricos Kimün-Ko De Los Lagos a Atacama: un «tren de sistemas frontales» que movió la lluvia extrema a través de Chile
- Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) Temporal del 15 al 20 de julio de 2026 en Chile: ¿por qué la duración de la lluvia fue más excepcional que su intensidad?
- Más Que Cultura Ante la llegada de intenso sistema frontal: ACOSEG llama a revisar los seguros
Más Que Cultura. (2026, 29 de agosto). La UFRO reconstruye el temporal de julio: seis días y 1.500 kilómetros. https://masquecultura.cl/2026/08/29/temporal-julio-reconstruccion-ufro/