El director del Greenhouse School, Nelson Urrutia, reflexiona sobre la formación integral que distingue a la generación 2025 y sobre el valor de una educación que busca impactar todas las dimensiones de la persona.

En el Greenhouse School, cada ceremonia de graduación es mucho más que el fin de un ciclo: es la confirmación de una misión cumplida. Acompañar a niños y jóvenes en su crecimiento académico, humano y espiritual es una tarea compartida entre colegio y familia. La generación 2025 cierra su etapa escolar dejando una profunda huella: compromiso, fe, valores y nobles propósitos.

“Esta generación se caracteriza por dos dimensiones: una común y una individual”, señala el director Nelson Urrutia.
“La primera es la que les da pertenencia al Greenhouse: los valores compartidos, el rigor, la adecuada convivencia y la disciplina. La segunda es la que refleja a cada estudiante en su singularidad, con talentos diversos que se expresan en las artes, las ciencias, el deporte o la vida pastoral.”

Durante la ceremonia, por sus méritos, se distinguieron estudiantes que han logrado compromiso y excelencia, que son un aporte valioso en la comunidad y constituyen la configuración del “Espíritu Greenhouse”: jóvenes que reflejan en la vida diaria el equilibrio entre virtudes personales, sociales y académicas.
La propuesta educativa del Greenhouse busca formar personas en todas las dimensiones de su personalidad.
“Queremos que nuestros alumnos crean en un Dios que los ama, en el sentido de trascendencia, en la esperanza y en la vida como servicio”, enfatiza el Director.

La institución ha puesto especial énfasis en la formación académica rigurosa, la educación en valores, el desarrollo físico y deportivo, y el aprendizaje del idioma inglés como herramienta para abrirse al mundo.
“Educar es tocar todas las fibras del ser humano, porque la verdadera formación busca que cada persona se desarrolle plenamente y contribuya al bien común”, concluye.
Al despedir a sus estudiantes, el director recordó haberlos acompañado desde sus primeros pasos escolares:
“Mi mayor deseo es que descubran su vocación, que amen lo que hagan y sean felices a través de aquello. Si viven con fe y esperanza, podrán superar los desafíos de la vida y aportar al bien de los demás.”
La ceremonia cerró entre aplausos y emoción, celebrando una generación que creció en un entorno de afecto, excelencia y propósito.
En el Greenhouse, cada graduación no marca un final, sino el comienzo de una nueva etapa donde florecen los valores que inspiran la formación de nuevas generaciones.
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