En el Greenhouse School, aprender no es solo escuchar: es hacer, experimentar y conectar con la realidad. A través del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP ), la comunidad educativa ha consolidado una forma de enseñanza activa, donde cada experiencia se transforma en una oportunidad para investigar, crear y resolver problemas del mundo real.
Esta metodología, que promueve la participación, la colaboración y el pensamiento crítico, ha permitido que los estudiantes sean protagonistas de su propio proceso de aprendizaje. Cada proyecto integra distintas áreas del conocimiento y busca impactar en su entorno, convirtiendo la escuela en un laboratorio vivo donde la teoría se vuelve acción.
“El ABP no es solo una estrategia pedagógica, sino una forma de entender el aprendizaje de manera más humana, participativa y con propósito”, destacan desde la institución.




Aprender con sentido y propósito
En las aulas del Greenhouse School, los proyectos nacen de preguntas reales: ¿cómo cuidar el entorno?, ¿cómo mejorar la convivencia escolar?, ¿qué soluciones podemos aportar a nuestra comunidad?
De esta forma, los estudiantes aplican lo que aprenden en contextos significativos: analizan datos para resolver problemas matemáticos, investigan su entorno natural desde las ciencias, y comunican hallazgos mediante el lenguaje y las artes.
Este enfoque da vida a lo que el pedagogo Michael Fullan denomina las “6C del aprendizaje profundo”: creatividad, comunicación, carácter, colaboración, pensamiento crítico y ciudadanía.
Competencias que, más allá de los contenidos, preparan a niños y jóvenes para un futuro incierto, pero también para un presente en el que ya pueden generar cambios reales.

Una alianza que potencia la innovación educativa
El proceso de implementación del ABP en Greenhouse School ha sido acompañado por Proyecto Aprender, fundación cofundada por Valentina Araya y José de Amesti, que impulsa transformaciones educativas centradas en la creatividad, la experimentación y la autonomía.
A través de capacitaciones y trabajo colaborativo, los docentes han fortalecido una cultura de aprendizaje activo y reflexivo en todos los niveles, desde Educación Parvularia hasta Enseñanza Media.
“Buscamos que nuestros estudiantes comprendan que no solo son el futuro, sino también protagonistas del presente, capaces de transformar sus comunidades”, señalan desde el equipo pedagógico.

Profesores guías: embajadoras del ABP
Tres docentes cumplen un rol clave como embajadoras del Aprendizaje Basado en Proyectos: Miss Jazmín Aburto, Miss Natalia Herrera y Miss Valeria Munizaga.
Ellas acompañan a sus colegas en la planificación, evaluación y gestión de cada proyecto, garantizando su coherencia con los objetivos institucionales y las etapas formativas. Su labor ha sido esencial para consolidar una mirada común sobre el rol docente: más guía, menos transmisor; más acompañante, menos expositor.
En este enfoque, los profesores no enseñan desde la distancia, sino desde la curiosidad compartida, ayudando a los estudiantes a indagar, reflexionar y construir conocimiento significativo.



Desafíos y proyección
Implementar el ABP implica compromiso y creatividad. Supone entender que el aprendizaje profundo no ocurre de manera automática, sino cuando la escuela se atreve a cambiar su cultura: a valorar la flexibilidad, el error, la investigación y la colaboración como parte esencial del proceso educativo.
El desafío está en mantener una formación docente continua, disponer de recursos adecuados y sostener un acompañamiento permanente. Pero los resultados son evidentes: estudiantes más autónomos, reflexivos y comprometidos con su entorno.
En Greenhouse School, el aprendizaje ya no se mide solo en notas, sino en experiencias que dejan huella. Porque aprender haciendo no solo forma mejores alumnos, sino también mejores personas.
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