martes, diciembre 9, 2025
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Vestigios navales chilenos en México

Dr. Gerardo Hiriart Le Bert   

En México, entre muchos eventos que han quedado plasmados como recuerdo de Chile, hay dos que resaltan la herencia dejada por los marinos chilenos. En 1822 cuando el creador de nuestra primer escuadra nacional y héroe naval Lord Thomas Cochrane, obedeciendo órdenes de O´Higgins trasladó en la nueva escuadra al ejército libertador, al mando de José de San Martín, hasta el puerto de Callao en Perú. Las diferencias entre ambos jefes se hicieron evidentes; no se aguantaban y eso que fue San Martín quien invitó a Cochrane en un viaje a Inglaterra a unirse a la independencia de Sudamérica. Nuestro Lord encontró buen pretexto y con la disculpa de perseguir a dos fragatas españolas, la Prueba y la Venganza, zarpó intempestivamente hacia el norte con siete navíos. Es de resaltar los nombres de los capitanes de cada uno: O´Higgins capitán Crosby; Valdivia (ex Esmeralda) capitán Cobbet; Lautaro capitán Délano (su nombre completo era Paul Delano Jefferson, nacido en Massachussets); Independencia capitán Wilkinson, Galvarino capitán Brown; Araucano capitán Simpson y Mercedes capitán Sheppard. Al parecer ninguno de los flamantes capitanes chilenos hablaba español y la tripulación había sido casi totalmente improvisada con pescadores y guasos del sur a quienes se le adiestró en un curso intensivo de marinería.

Coincidentemente la premura del zarpe no le dio tiempo a Cochrane desembarcar los baúles con el dinero que se llevaba a bordo para pagarle a la tropa libertadora. Después de una escala obligada en Guayaquil, pueblo siempre amigo del chileno, se reparó hasta donde se pudo algunos de los buques y Cochrane prosiguió hacia el norte en busca de las fragatas españolas, llevando consigo la O´Higgins, el Araucano y la Independencia.

Al llegar a Acapulco, Cochrane presentó los respetos a las autoridades y pidió que lo recibiera en audiencia el Emperador Iturbide, líder máximo en esos meses de la Independencia de México. La espera fue larga porque el Emperador estaba en la capital y además era un tanto lento para conceder audiencias. En esos meses de espera empezó a cundir el hastío y a escasear los víveres. Cochrane envió al Araucano al mando de Simpson y al Independencia al mando de Wilkinson (poco reconocido en nuestra historia naval) a la Península de Baja California con la misión de apoyar a México a consolidar su independencia y además traer más víveres.

La tripulación del O´Higgins, la mayoría guasos fiesteros, hizo muy buena amistad con los mexicanos de la Costa Chica de lo que hoy es el Estado de Guerrero, llegando hasta la de Oaxaca. Dos nacionalidades muy bailadoras contagiaron sus ritmos el uno al otro con mucha efectividad. Desde esos tiempos se conserva como el baile tradicional de estos dos Estados, “La Chilena” que tiene acordes muy parecidos a la cueca y que se baila en pareja haciendo flamear el pañuelo y con un artístico zapateado.

Por otro lado, el Araucano hizo varios estragos en el puerto de Loreto en Baja California, teniendo que huir Simpson y algunos de sus oficiales en una balsa. Las corrientes lo llevaron hasta el extremo sur de la península donde afortunadamente se encontró con el Independencia de Wilkinson, que celebraba con sus nuevos amigos mexicanos la “segunda” independencia de México. En el festejo, brindaron mucho y decidieron nombrar el lugar como Puerto El Chileno en honor a los visitantes que les habían ayudado en las últimas escaramuzas contra los españoles. El día de hoy, Puerto El Chileno es una hermosa playa que se ha convertido en lugar exclusivo para modernos y elegantes desarrollos turísticos, donde coincidentemente casi todos hablan solamente inglés mientras los camareros son expertos en la guitarra, el baile y preparar margaritas.

Simpson regresó a trastabillones a Valparaíso, donde incluso llegó a ser intendente de la provincia. Wilkinson, que ya conocía de las fechorías de los piratas argentinos en el Pacífico, se entusiasmó y enarboló la bandera de los huesos y la calavera en la Independencia y se dedicó al saqueo en alta mar, hasta que, en Tahití, fue apresado por otros colegas ingleses que no permitían competencia. Aquí comienza una interesante historia de piratas asociado a las luchas de independencia. Vale la pena preguntarse por qué hay tantas banderas parecidas a la chilena (Texas, Panamá, Puerto Rico, Cuba, Costa Rica, y otros), así como tantas parecidas a la de Argentina (todas las de Centroamérica, Uruguay y algunas del Caribe)

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