Los últimos informes epidemiológicos del Ministerio de Salud muestran un aumento sostenido de las infecciones de transmisión sexual, especialmente entre jóvenes de 15 a 39 años. Especialistas advierten que persisten mitos sobre la prevención y llaman a reforzar la educación sexual.
Chile enfrenta un escenario preocupante en materia de salud sexual. Los últimos informes epidemiológicos publicados por el Ministerio de Salud revelan que las infecciones de transmisión sexual (ITS) mantienen una tendencia al alza, con un crecimiento particularmente marcado en la gonorrea y la sífilis.
En el caso de la gonorrea, la tasa de notificación aumentó 2,5 veces entre 2021 y 2025, pasando de 5,2 a 13,3 casos por cada 100 mil habitantes. En total, durante 2025 se notificaron 2.682 casos, la cifra más alta registrada desde la pandemia.
La sífilis también muestra un escenario preocupante. Según el informe epidemiológico anual del Minsal, la enfermedad alcanzó en 2025 una tasa de 55,2 casos por cada 100 mil habitantes, el registro más alto de la última década, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido que se viene observando desde hace varios años.
Para Victoria Cancino, matrona de DKT Chile, estas cifras muestran que aún existen importantes desafíos en materia de prevención.
“Muchas personas creen que las infecciones de transmisión sexual afectan solamente a ciertos grupos o que siempre producen síntomas. Ninguna de esas dos cosas es cierta. Cualquier persona sexualmente activa puede adquirir una ITS y, en muchos casos, la infección pasa completamente inadvertida durante meses.”
Los informes del Ministerio de Salud muestran que el fenómeno afecta principalmente a la población joven. En el caso de la gonorrea, el 87% de los casos registrados entre 2021 y 2025 corresponde a personas de entre 15 y 39 años, siendo el grupo de 20 a 29 años el que presenta el mayor riesgo de contagio. Además, durante ese mismo período aumentaron las tasas en prácticamente todos los grupos etarios, incluidos adolescentes, personas mayores de 60 años e incluso menores de 15 años.
“Es una etapa donde existe mayor actividad sexual y muchas veces una menor percepción del riesgo. Vemos que todavía hay personas que utilizan preservativo sólo al inicio de una relación o creen que si conocen a su pareja no existe posibilidad de contagio, cuando eso no necesariamente es así”, explica Cancino.
Aunque históricamente las mayores tasas se concentraban en el norte del país, el informe muestra que el aumento se está observando en distintas regiones.
Durante 2025, Tarapacá registró la mayor tasa nacional con 41,9 casos por cada 100 mil habitantes, seguida por Arica y Parinacota, Coquimbo y Antofagasta. Sin embargo, también se observaron incrementos importantes en la Región Metropolitana, Biobío, Los Lagos, Aysén y Magallanes, lo que evidencia que el fenómeno se está extendiendo a distintas zonas del país.
¿Por qué siguen aumentando las ITS?
Para la especialista, una parte importante de la explicación tiene relación con la forma en que históricamente se ha abordado la educación sexual en Chile.
“Durante muchos años la conversación estuvo centrada casi exclusivamente en prevenir el embarazo adolescente. Se habló bastante de anticonceptivos, pero mucho menos del preservativo como herramienta para prevenir infecciones de transmisión sexual. Esa diferencia hoy se refleja en las cifras.” A ello se suma un mayor acceso al diagnóstico.
“Hoy existen más test rápidos, más controles preventivos y una mayor capacidad para detectar estas infecciones. Eso permite identificar casos que antes probablemente nunca llegaban a notificarse. Sin embargo, el aumento que muestran las cifras también refleja que las personas siguen exponiéndose a conductas de riesgo”, agrega.
Desde DKT Chile advierten que todavía persisten ideas erróneas que dificultan la prevención. Entre las más frecuentes se encuentran creer que las ITS afectan únicamente a determinados grupos de personas, pensar que siempre presentan síntomas visibles o asumir que el riesgo desaparece cuando la relación es ocasional o existe confianza con la pareja.
“La mayoría de las infecciones de transmisión sexual pueden prevenirse utilizando correctamente el preservativo y realizando controles cuando existe una conducta de riesgo. El problema es que muchas personas consultan recién cuando aparecen síntomas, y en varias ITS eso simplemente no ocurre”, señala Cancino.
La especialista sostiene que el desafío hoy no pasa únicamente por entregar más información, sino por mejorar la calidad de la educación sexual y fortalecer las conductas preventivas. “Necesitamos avanzar hacia una educación sexual integral que hable de prevención de infecciones, del uso correcto del preservativo, del consentimiento y de la importancia de realizarse exámenes cuando corresponde. Hoy sabemos mucho más que hace algunos años, pero todavía existe una brecha importante entre conocer el problema y adoptar conductas que realmente reduzcan el riesgo”, concluye.


